Una cancion del grupo Bonanza para el pueblo boliviana. VIVA BOLIVIA UNIDA
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Un centenar de poderosos clanes familiares en Bolivia, poseen 25 millones de hectáreas de
Un centenar de poderosos clanes familiares en Bolivia, poseen 25 millones de hectáreas de tierra y controlan la en los pragroindustria, el comercio exterior, la banca y los grandes medios de comunicación, que actualmente se constituyen incipales opositores al proceso de cambio que encara el Gobierno de Evo Morales.
La revista Etnias de Colombia publica que estas de familias en Bolivia, según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), poseen en sus manos 25 millones de hectáreas, cinco veces más que dos millones de campesinos e indígenas bolivianos.
Paradójicamente, estos dos millones de campesinos e indígenas trabajan en cinco millones de hectáreas, subsisten en los minifundios degradados por la sobreexplotación agrícola y la baja productividad.
Señala que es precisamente en Santa Cruz donde se concentra el epicentro de la conjura secesionista en Bolivia, que tiene fuertes rasgos de racismo en contra de las regiones del occidente, principalmente La Paz.
La publicación asegura que al amparo de bandas fascistas, los clanes familiares cruceños controlan la tierra, los negocios urbanos y el poder político, concentrado en las prefecturas y comités cívicos de la denominada "media luna".
En Santa Cruz, según los datos del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), sólo 15 acaudaladas familias disponen de medio millón de hectáreas de tierras fértiles y cercanas a los mercados, que equivalen, en superficie, a 25 veces el tamaño de toda la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, que es de 20 mil hectáreas y en las que viven un millón de personas.
El informe habla de las familias Saavedra Bruno, Monasterio Nieme, Justiniano Ruiz, Roig Pacheco, Rapp Martínez, Antelo Urdininea, Keller Ramos, Candia Mejía, Castro Villazón, Ovando, Fracaro, Sánchez Peña, Nielsen, Bauer y Elsner.
La familia Monasterios, por ejemplo, controla una superficie de tierras tres veces mayor a la mancha urbana de la ciudad de Santa Cruz.
AMOS DE LA TIERRA Y DE LA VIDA
Entre estos grandes potentados, según la publicación, también está el clan de los Marinkovic, que poseen, sin papeles legales, más de 26 mil hectáreas en la región oriental, seis mil hectáreas más que toda la superficie de la capital cruceña.
Según el director de Tierras del Ministerio de Desarrollo Rural, Kliver Rocha, la familia Marinkovic no posee los títulos de propiedad sobre las tierras que reclama como si fueran suyas, siendo ilegal su intención de alambrar 14 mil hectáreas del pueblo de los guarayos.
El clan croata de los Marinkovic ha colocado a uno de ellos, a Branco, a la cabeza del Comité Cívico de Santa Cruz, y es, junto al prefecto cruceño, Rubén Costas, la cabeza visible del movimiento secesionista y conspirador.
El poder de los 100 clanes familiares, que emerge desde la tierra, se ha desarrollado en los últimos años con el creciente control y dominio que ejercen en el conjunto de la agropecuaria exportadora, la industria, la explotación sin límite de la riqueza forestal, el comercio exportador, la banca y los grandes medios de comunicación.
Los Marinkovic, por ejemplo, junto al clan de los Cronembol y dos transnacionales, una peruana y otra norteamericana, controlan toda la industria del aceite de soya y girasol, uno de los ejes del agropoder oriental.
Poseen, además, casi la quinta parte de las acciones del Banco Económico, según los datos de la Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros, además de otros lucrativos negocios.
La ganadería cruceña está en manos de los Kuljis, Áñez y Monasterios, tanto por la magnitud de sus hatos ganaderos como por el control que ejercen sobre los mataderos, frigoríficos y cadenas de supermercados. Todos ellos ligados a los gobiernos neoliberales.
Los Kuljis son accionistas del Banco Económico, propietarios de la papelera Empacar y de una gran curtiembre, dueños de la cadena televisiva red Uno y de la Universidad cruceña Mateo Kuljis.
Los Monasterios son dueños de grandes frigoríficos, accionistas mayores del Banco Ganadero y propietarios de la red televisiva Unitel, desde donde dirigen el mayor ataque mediático contra la gestión gubernamental de Evo Morales.
VIVA SANTA CRUZ VIVA MI SANTA CRUZ
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Un centenar de poderosos clanes familiares en Bolivia, poseen 25 millones de hectáreas de tierra y controlan la en los pragroindustria, el comercio exterior, la banca y los grandes medios de comunicación, que actualmente se constituyen incipales opositores al proceso de cambio que encara el Gobierno de Evo Morales.
La revista Etnias de Colombia publica que estas de familias en Bolivia, según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), poseen en sus manos 25 millones de hectáreas, cinco veces más que dos millones de campesinos e indígenas bolivianos.
Paradójicamente, estos dos millones de campesinos e indígenas trabajan en cinco millones de hectáreas, subsisten en los minifundios degradados por la sobreexplotación agrícola y la baja productividad.
Señala que es precisamente en Santa Cruz donde se concentra el epicentro de la conjura secesionista en Bolivia, que tiene fuertes rasgos de racismo en contra de las regiones del occidente, principalmente La Paz.
La publicación asegura que al amparo de bandas fascistas, los clanes familiares cruceños controlan la tierra, los negocios urbanos y el poder político, concentrado en las prefecturas y comités cívicos de la denominada "media luna".
En Santa Cruz, según los datos del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), sólo 15 acaudaladas familias disponen de medio millón de hectáreas de tierras fértiles y cercanas a los mercados, que equivalen, en superficie, a 25 veces el tamaño de toda la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, que es de 20 mil hectáreas y en las que viven un millón de personas.
El informe habla de las familias Saavedra Bruno, Monasterio Nieme, Justiniano Ruiz, Roig Pacheco, Rapp Martínez, Antelo Urdininea, Keller Ramos, Candia Mejía, Castro Villazón, Ovando, Fracaro, Sánchez Peña, Nielsen, Bauer y Elsner.
La familia Monasterios, por ejemplo, controla una superficie de tierras tres veces mayor a la mancha urbana de la ciudad de Santa Cruz.
AMOS DE LA TIERRA Y DE LA VIDA
Entre estos grandes potentados, según la publicación, también está el clan de los Marinkovic, que poseen, sin papeles legales, más de 26 mil hectáreas en la región oriental, seis mil hectáreas más que toda la superficie de la capital cruceña.
Según el director de Tierras del Ministerio de Desarrollo Rural, Kliver Rocha, la familia Marinkovic no posee los títulos de propiedad sobre las tierras que reclama como si fueran suyas, siendo ilegal su intención de alambrar 14 mil hectáreas del pueblo de los guarayos.
El clan croata de los Marinkovic ha colocado a uno de ellos, a Branco, a la cabeza del Comité Cívico de Santa Cruz, y es, junto al prefecto cruceño, Rubén Costas, la cabeza visible del movimiento secesionista y conspirador.
El poder de los 100 clanes familiares, que emerge desde la tierra, se ha desarrollado en los últimos años con el creciente control y dominio que ejercen en el conjunto de la agropecuaria exportadora, la industria, la explotación sin límite de la riqueza forestal, el comercio exportador, la banca y los grandes medios de comunicación.
Los Marinkovic, por ejemplo, junto al clan de los Cronembol y dos transnacionales, una peruana y otra norteamericana, controlan toda la industria del aceite de soya y girasol, uno de los ejes del agropoder oriental.
Poseen, además, casi la quinta parte de las acciones del Banco Económico, según los datos de la Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros, además de otros lucrativos negocios.
La ganadería cruceña está en manos de los Kuljis, Áñez y Monasterios, tanto por la magnitud de sus hatos ganaderos como por el control que ejercen sobre los mataderos, frigoríficos y cadenas de supermercados. Todos ellos ligados a los gobiernos neoliberales.
Los Kuljis son accionistas del Banco Económico, propietarios de la papelera Empacar y de una gran curtiembre, dueños de la cadena televisiva red Uno y de la Universidad cruceña Mateo Kuljis.
Los Monasterios son dueños de grandes frigoríficos, accionistas mayores del Banco Ganadero y propietarios de la red televisiva Unitel, desde donde dirigen el mayor ataque mediático contra la gestión gubernamental de Evo Morales.
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Un centenar de poderosos clanes familiares en Bolivia, poseen 25 millones de hectáreas de tierra y controlan la en los pragroindustria, el comercio exterior, la banca y los grandes medios de comunicación, que actualmente se constituyen incipales opositores al proceso de cambio que encara el Gobierno de Evo Morales.
La revista Etnias de Colombia publica que estas de familias en Bolivia, según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), poseen en sus manos 25 millones de hectáreas, cinco veces más que dos millones de campesinos e indígenas bolivianos.
Paradójicamente, estos dos millones de campesinos e indígenas trabajan en cinco millones de hectáreas, subsisten en los minifundios degradados por la sobreexplotación agrícola y la baja productividad.
Señala que es precisamente en Santa Cruz donde se concentra el epicentro de la conjura secesionista en Bolivia, que tiene fuertes rasgos de racismo en contra de las regiones del occidente, principalmente La Paz.
La publicación asegura que al amparo de bandas fascistas, los clanes familiares cruceños controlan la tierra, los negocios urbanos y el poder político, concentrado en las prefecturas y comités cívicos de la denominada "media luna".
En Santa Cruz, según los datos del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), sólo 15 acaudaladas familias disponen de medio millón de hectáreas de tierras fértiles y cercanas a los mercados, que equivalen, en superficie, a 25 veces el tamaño de toda la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, que es de 20 mil hectáreas y en las que viven un millón de personas.
El informe habla de las familias Saavedra Bruno, Monasterio Nieme, Justiniano Ruiz, Roig Pacheco, Rapp Martínez, Antelo Urdininea, Keller Ramos, Candia Mejía, Castro Villazón, Ovando, Fracaro, Sánchez Peña, Nielsen, Bauer y Elsner.
La familia Monasterios, por ejemplo, controla una superficie de tierras tres veces mayor a la mancha urbana de la ciudad de Santa Cruz.
AMOS DE LA TIERRA Y DE LA VIDA
Entre estos grandes potentados, según la publicación, también está el clan de los Marinkovic, que poseen, sin papeles legales, más de 26 mil hectáreas en la región oriental, seis mil hectáreas más que toda la superficie de la capital cruceña.
Según el director de Tierras del Ministerio de Desarrollo Rural, Kliver Rocha, la familia Marinkovic no posee los títulos de propiedad sobre las tierras que reclama como si fueran suyas, siendo ilegal su intención de alambrar 14 mil hectáreas del pueblo de los guarayos.
El clan croata de los Marinkovic ha colocado a uno de ellos, a Branco, a la cabeza del Comité Cívico de Santa Cruz, y es, junto al prefecto cruceño, Rubén Costas, la cabeza visible del movimiento secesionista y conspirador.
El poder de los 100 clanes familiares, que emerge desde la tierra, se ha desarrollado en los últimos años con el creciente control y dominio que ejercen en el conjunto de la agropecuaria exportadora, la industria, la explotación sin límite de la riqueza forestal, el comercio exportador, la banca y los grandes medios de comunicación.
Los Marinkovic, por ejemplo, junto al clan de los Cronembol y dos transnacionales, una peruana y otra norteamericana, controlan toda la industria del aceite de soya y girasol, uno de los ejes del agropoder oriental.
Poseen, además, casi la quinta parte de las acciones del Banco Económico, según los datos de la Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros, además de otros lucrativos negocios.
La ganadería cruceña está en manos de los Kuljis, Áñez y Monasterios, tanto por la magnitud de sus hatos ganaderos como por el control que ejercen sobre los mataderos, frigoríficos y cadenas de supermercados. Todos ellos ligados a los gobiernos neoliberales.
Los Kuljis son accionistas del Banco Económico, propietarios de la papelera Empacar y de una gran curtiembre, dueños de la cadena televisiva red Uno y de la Universidad cruceña Mateo Kuljis.
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La revista Etnias de Colombia publica que estas de familias en Bolivia, según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), poseen en sus manos 25 millones de hectáreas, cinco veces más que dos millones de campesinos e indígenas bolivianos.
Paradójicamente, estos dos millones de campesinos e indígenas trabajan en cinco millones de hectáreas, subsisten en los minifundios degradados por la sobreexplotación agrícola y la baja productividad.
Señala que es precisamente en Santa Cruz donde se concentra el epicentro de la conjura secesionista en Bolivia, que tiene fuertes rasgos de racismo en contra de las regiones del occidente, principalmente La Paz.
La publicación asegura que al amparo de bandas fascistas, los clanes familiares cruceños controlan la tierra, los negocios urbanos y el poder político, concentrado en las prefecturas y comités cívicos de la denominada "media luna".
En Santa Cruz, según los datos del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), sólo 15 acaudaladas familias disponen de medio millón de hectáreas de tierras fértiles y cercanas a los mercados, que equivalen, en superficie, a 25 veces el tamaño de toda la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, que es de 20 mil hectáreas y en las que viven un millón de personas.
El informe habla de las familias Saavedra Bruno, Monasterio Nieme, Justiniano Ruiz, Roig Pacheco, Rapp Martínez, Antelo Urdininea, Keller Ramos, Candia Mejía, Castro Villazón, Ovando, Fracaro, Sánchez Peña, Nielsen, Bauer y Elsner.
La familia Monasterios, por ejemplo, controla una superficie de tierras tres veces mayor a la mancha urbana de la ciudad de Santa Cruz.
AMOS DE LA TIERRA Y DE LA VIDA
Entre estos grandes potentados, según la publicación, también está el clan de los Marinkovic, que poseen, sin papeles legales, más de 26 mil hectáreas en la región oriental, seis mil hectáreas más que toda la superficie de la capital cruceña.
Según el director de Tierras del Ministerio de Desarrollo Rural, Kliver Rocha, la familia Marinkovic no posee los títulos de propiedad sobre las tierras que reclama como si fueran suyas, siendo ilegal su intención de alambrar 14 mil hectáreas del pueblo de los guarayos.
El clan croata de los Marinkovic ha colocado a uno de ellos, a Branco, a la cabeza del Comité Cívico de Santa Cruz, y es, junto al prefecto cruceño, Rubén Costas, la cabeza visible del movimiento secesionista y conspirador.
El poder de los 100 clanes familiares, que emerge desde la tierra, se ha desarrollado en los últimos años con el creciente control y dominio que ejercen en el conjunto de la agropecuaria exportadora, la industria, la explotación sin límite de la riqueza forestal, el comercio exportador, la banca y los grandes medios de comunicación.
Los Marinkovic, por ejemplo, junto al clan de los Cronembol y dos transnacionales, una peruana y otra norteamericana, controlan toda la industria del aceite de soya y girasol, uno de los ejes del agropoder oriental.
Poseen, además, casi la quinta parte de las acciones del Banco Económico, según los datos de la Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros, además de otros lucrativos negocios.
La ganadería cruceña está en manos de los Kuljis, Áñez y Monasterios, tanto por la magnitud de sus hatos ganaderos como por el control que ejercen sobre los mataderos, frigoríficos y cadenas de supermercados. Todos ellos ligados a los gobiernos neoliberales.
Los Kuljis son accionistas del Banco Económico, propietarios de la papelera Empacar y de una gran curtiembre, dueños de la cadena televisiva red Uno y de la Universidad cruceña Mateo Kuljis.
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La revista Etnias de Colombia publica que estas de familias en Bolivia, según un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), poseen en sus manos 25 millones de hectáreas, cinco veces más que dos millones de campesinos e indígenas bolivianos.
Paradójicamente, estos dos millones de campesinos e indígenas trabajan en cinco millones de hectáreas, subsisten en los minifundios degradados por la sobreexplotación agrícola y la baja productividad.
Señala que es precisamente en Santa Cruz donde se concentra el epicentro de la conjura secesionista en Bolivia, que tiene fuertes rasgos de racismo en contra de las regiones del occidente, principalmente La Paz.
La publicación asegura que al amparo de bandas fascistas, los clanes familiares cruceños controlan la tierra, los negocios urbanos y el poder político, concentrado en las prefecturas y comités cívicos de la denominada "media luna".
En Santa Cruz, según los datos del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), sólo 15 acaudaladas familias disponen de medio millón de hectáreas de tierras fértiles y cercanas a los mercados, que equivalen, en superficie, a 25 veces el tamaño de toda la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, que es de 20 mil hectáreas y en las que viven un millón de personas.
El informe habla de las familias Saavedra Bruno, Monasterio Nieme, Justiniano Ruiz, Roig Pacheco, Rapp Martínez, Antelo Urdininea, Keller Ramos, Candia Mejía, Castro Villazón, Ovando, Fracaro, Sánchez Peña, Nielsen, Bauer y Elsner.
La familia Monasterios, por ejemplo, controla una superficie de tierras tres veces mayor a la mancha urbana de la ciudad de Santa Cruz.
AMOS DE LA TIERRA Y DE LA VIDA
Entre estos grandes potentados, según la publicación, también está el clan de los Marinkovic, que poseen, sin papeles legales, más de 26 mil hectáreas en la región oriental, seis mil hectáreas más que toda la superficie de la capital cruceña.
Según el director de Tierras del Ministerio de Desarrollo Rural, Kliver Rocha, la familia Marinkovic no posee los títulos de propiedad sobre las tierras que reclama como si fueran suyas, siendo ilegal su intención de alambrar 14 mil hectáreas del pueblo de los guarayos.
El clan croata de los Marinkovic ha colocado a uno de ellos, a Branco, a la cabeza del Comité Cívico de Santa Cruz, y es, junto al prefecto cruceño, Rubén Costas, la cabeza visible del movimiento secesionista y conspirador.
El poder de los 100 clanes familiares, que emerge desde la tierra, se ha desarrollado en los últimos años con el creciente control y dominio que ejercen en el conjunto de la agropecuaria exportadora, la industria, la explotación sin límite de la riqueza forestal, el comercio exportador, la banca y los grandes medios de comunicación.
Los Marinkovic, por ejemplo, junto al clan de los Cronembol y dos transnacionales, una peruana y otra norteamericana, controlan toda la industria del aceite de soya y girasol, uno de los ejes del agropoder oriental.
Poseen, además, casi la quinta parte de las acciones del Banco Económico, según los datos de la Superintendencia de Pensiones, Valores y Seguros, además de otros lucrativos negocios.
La ganadería cruceña está en manos de los Kuljis, Áñez y Monasterios, tanto por la magnitud de sus hatos ganaderos como por el control que ejercen sobre los mataderos, frigoríficos y cadenas de supermercados. Todos ellos ligados a los gobiernos neoliberales.
Los Kuljis son accionistas del Banco Económico, propietarios de la papelera Empacar y de una gran curtiembre, dueños de la cadena televisiva red Uno y de la Universidad cruceña Mateo Kuljis.
Los Monasterios son dueños de grandes frigoríficos, accionistas mayores del Banco Ganadero y propietarios de la red televisiva Unitel, desde donde dirigen el mayor ataque mediático contra la gestión gubernamental de Evo Morales.
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